jueves, 11 de septiembre de 2014

Casas de Madera

La primera vez que vi una casa de madera prefabricada fue en los años noventa, en la urbanización de la costa de España. Era propiedad de unos extranjeros que eran belgas. El muchacho de mi edad entonces, que se llamaba Alex me estuvo hablando largo y tendido y en mi idioma de que en Finlandia en Centroeuropa, las casas de madera prefabricadas eran una opción muy rentable y muy amigable y simpática que se tenía en cuenta de manera volumétricas, ésto es: la masa crítica social había hecho de ese uso no una rareza y no una curiosidad ni excentricidad, simplemente una opción de vida más, tan altamente válida cómo cualquier otra que nos pudiera parecer así ahora cómo antes cómo más tarde en la vorágine del proceloso océano del tiempo.
Alex era belga y ya en las francias se estaban empezando a estilar las casas de madera, sin duda llegarían a España en veinte años, cómo así ha sido, y lo entenderemos cómo algo normal desde nuestra mentalidad española, haciendo nuestros, encantos y usos y llegando a modas tarde pero concisos y preparados y cómo residuales de otros que son o han sido más y también perplejos y maravillados y también solícitos cuando no dispuestos.

Todo ésto sucedió en un verano de los años noventa, siendo y yo sintiéndome aún joven.

RECUERDOS

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